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REQUIEM POR UN RÍO QUE VA A MORIR
Carta denuncia de Alfonso Izco a propósito del andaluz río Grande.

Alfonso Izco es Presidente de la
Asociación para la Conservación Piscícola y de los Ecosistemas acuáticos del Sur (ACPES), asociación de pescadores integrada en UNIPESCA.



No puedo dejar de sentir un cierto escalofrío cada vez que veo el cauce de un río totalmente seco. Seguramente será porque hasta que llegué a estas tierras del sur de España jamás había visto una cosa así.



Al principio pensé que se trataba de un fenómeno natural, propio de la “pertinaz sequía” que azota estas cálidas tierras. Sin embargo, mis habituales salidas al campo me han permitido concluir que, si bien es natural que haya cauces secos, en la mayoría de los casos los tramos de ríos secos tienen su causa directa en el uso y abuso que del líquido elemento somos capaces de hacer con finalidades legítimas (pero desordenadas las más de las veces) o no tan legítimas.

Creo que existe un cierto acostumbramiento social a este fenómeno y un cierto sentido dramático en la percepción de la perpetua carestía hídrica que sufrimos. Me parece sin embargo que ambos fenómenos impiden ver la realidad tal y como es. En la abrupta y seca geografía malagueña existen auténticos paraísos naturales llenos de vida. Complejos ecosistemas acuáticos a los que debemos abrir nuestros ojos.

Uno de esos paraísos se encuentra a escasos kilómetros de la capital y en muy breve plazo será aniquilado a perpetuidad por una errónea e ilegal concepción de la gestión del agua. Me refiero al Río Grande. El Ministerio de Medio Ambiente en ejecución del tan traído y llevado Plan Hidrológico Nacional (Ley 10/2001) de la mano de la Cuenca Mediterránea Andaluza (Agencia Andaluza del Agua de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía) y del Excmo. Ayuntamiento de Málaga, han diseñado lo que eufemísticamente denominan “azud para la recogida de las aguas invernales del río Grande”. El anuncio de la inclusión de esta y otras obras en la Provincia de Málaga, suscitó en su día una notable respuesta social protagonizada por diversos colectivos ecologistas y determinados políticos (casualmente algunos de aquellos políticos que entonces se encontraban en la oposición, hoy desde el gobierno no se manifiestan en los mismos términos).

Este verano ha comenzado el proceso de licitación de las obras, y en muy breve plazo los habitantes de las riberas del Río Grande comenzarán a ver el trajín de camiones y grúas; las expropiaciones y los movimientos de tierras; etc.

La entidad a la que represento, así como otras muchas entidades conservacionistas, han tratado de hacer oír su voz para tratar de impedir la destrucción de este valioso ecosistema dentro del trámite legal de información pública.

A mi, igual que a usted, me gusta abrir el grifo de mi casa y disponer de agua suficiente para su uso racional. Por tal motivo no me opongo sistemáticamente a cualquier obra de regulación hidráulica; pero sí exijo, porque tengo derecho a ello, que se cumpla la legalidad y que dicha infraestructura cumpla con los requerimientos legales. Podría llenar ahora muchos folios hablando sobre la gestión del agua, el fin del ciclo de la vieja cultura del agua, y la necesidad de gestionar coherentemente la demanda más que la oferta, pero tal vez por deformación profesional prefiero en esta ocasión ser más práctico.

Entre los requerimientos legales de esta, y de todas las infraestructuras de regulación hidráulica, está la obligación de respetar caudales ecológicos. Esta obligación estaba ya regulada en la Ley de Aguas de 1985; lo sigue estando con el vigente Texto Refundido de la Ley de Aguas y sus distintas revisiones y adiciones, hasta la trasposición -en el seno del citado Texto Refundido- de la Directiva Marco de Aguas (2000/60/CE). Esa Ley ¡del año 1985! obligaba a todos los Organismos de Cuenca a hacer los estudios necesarios para fijar los caudales ecológicos. Esta obligación ha sido sistemáticamente incumplida, pero en el caso del río Grande la cosa es peor. Aquí, una vez realizado el estudio científico, resulta que éste no les gusta; y, a pesar de reconocer que supone un avance en el cumplimiento de la normativa, ellos prefieren no aplicarlo. Prefieren retroceder.

ACPES, al igual que otras organizaciones, realizó en el periodo de información pública una alegación específica sobre la necesidad de instalar en el “azud” un sistema que permitiera garantizar dichos caudales ecológicos (que habían sido previamente determinados mediante un estudio elaborado por el Prof. García de Jalón). El Ministerio de Medio Ambiente contestó que respetar dichos caudales supondría la imposibilidad de detraer el caudal previsto y que, por lo tanto, no se iban a respetar los caudales prescritos en ese estudio, sino el recurrente 10% de los caudales medios equidistribuidos en los 12 meses del año. Transcribo a continuación el texto literal para que no se atribuya esta conclusión a la perturbada mente de un “ecologista”:

El estudio al que se hace referencia (Estudio en el que se determinan los caudales ecológicos en la Cuenca)... supone un claro avancerespecto a los basados exclusivamente en índices hidrológicos o en características hidráulicas, no debe sin embargo ocultarse que los resultados alcanzados plantean ciertas incógnitas sobre la aplicabilidad ... ya que la aplicación estricta del procesode valoración conduce a caudales muy próximos a los que circulan por el cauce en régimen natural, lo cual inhabilitaría en la práctica un aprovechamiento significativo.
... A pesar de la valiosa información suministrada por el estudio... que supone por otra parte la consecución parcial del objetivo marcado por el Plan de cuenca ... no resulta suficiente para fijar, incluso en dichos ríos los caudales fluyentes que deben ser efectivamente respetados ..., los resultados alcanzados evidencian la imposibilidad de hacer compatible la circulación de tales caudales por los cauces con satisfacción de las demandas...

Como medida transitoria hasta que los estudios a desarrollar suministren los valores definitivos (Traduzco: hasta que consigan un estudio que les guste; es decir, que haga compatible lo incompatible) ... el análisis de gestión se realiza reservando para el embalse de Cerro Blanco un volumen medioambiental de 8,4 hm3, correspondiente al 10% del modulo interanual..., es decir, que el caudal mínimo en el cauce será de 270 l/s.

Por si alguien tuviera alguna duda del resultado que tendrá dejar este caudal, no tiene más que ir a ver lo que pasa con el río cuando comienza el periodo de riegos (hoy “ilegales” por aplicación del Decreto de Sequía). El río desaparece literalmente por las actuales detracciones (con y sin título). ¿Qué pasará cuando en lugar de circular los 500 ó 600 litros de su caudal natural, circulen los 270?. Cabe aducir que el caudal circulante desde la presa serán los 270 l/s de “caudal ecológico” más los caudales concedidos a los titulares de las concesiones legales. El argumento sería válido si no existieran concesiones ilegales, que existen; y si además todas (o siquiera algunas) de las tomas con concesión tuvieran un limitador que imposibilitara la detracción de más caudal del concedido. Me atrevo a asegurar que no existe NINGÚN limitador de estas características en toda la cuenca Sur (y eso son muchos miles de kilómetros de río y muchísimos miles de concesiones).

Otra de las obligaciones legales de esta obra es el establecimiento de sistemas que permitan a la fauna piscícola superar el obstáculo (art. 22.3 de la Ley 8/2003 de Flora y Fauna Silvestre de Andalucía) para, de este modo, no dificultar las migraciones que dichas especies realizan para la reproducción.

ACPES realizó otra alegación en este sentido. La respuesta dada por el Ministerio es la siguiente: “Inicialmente no se ha previsto la construcción de una escala de peces”. Resulta un insulto a la inteligencia pretender que el obstáculo es permeable por la simple apertura de las compuertas de fondo por las que, de abrirse, saldría agua totalmente colmatada y a una presión imposible de superar. Pero es más insultante todavía pretender hacer ver que habrá fauna piscícola alguna en un cauce que, como consecuencia del premeditado incumplimiento de la obligación de respetar el caudal ecológico, permanecerá seco la inmensa mayoría del año. Y sin embargo lo pretenden:

“el diseño del azud permite la apertura de compuertas de manera que se elimina el efecto barrera aguas arriba y abajo del azud. Esta apertura de compuertas, que a su vez permite la continuidad de acarreos de manera periódica, cumplirá tal misión”. … Sin comentarios.

Esto es son solo pequeños matices pero que, en mi opinión evidencian el absoluto desprecio de la administración ambiental por la legislación ambiental que, si a todos los ciudadanos nos obliga, lo hace de forma especial a las administraciones públicas encargadas de velar por su cumplimiento.

Esta carta tiene únicamente dos finalidades:

1.- Animar a todos los malagueños a que este otoño-invierno se den un paseo por las orillas de este precioso río y observen la vida salvaje que habita en su entorno. Si no lo hacen ahora seguramente se habrán perdido la última oportunidad de hacerlo, y habrán perdido –sin saberlo- parte de su patrimonio. Siempre duele menos perder lo que uno no sabe que tiene pero es más injusto.

2.- Preguntarme en voz alta, y animar a todos a que hagan lo mismo, por qué razón debo yo cumplir a rajatabla un sinfín de obligaciones legales (no siempre lógicas) bajo la perpetua amenaza del aparato sancionador del Estado, mientras la Administración –en sus distintas formas– incumple sistemáticamente la legislación que les compete, y además les sale gratis.

Quiero finalmente advertir a la Administración de que estas cosas nunca salen gratis del todo. El río pasa su factura (y si no que se lo pregunten dentro de unos años a los usuarios de los acuíferos recargados por la parte media y baja del río Grande), y los ciudadanos también tenemos nuestro modo de cobrar estas facturas.

Alfonso Izco Mutiloa.
Presidente de la Asociación para la Conservación Piscícola y de los Ecosistemas acuáticos del Sur (ACPES)
Miembro del Pleno del Comité de Gestión de la Sequía en representación de las organizaciones para la defensa de la Naturaleza.
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