Una nueva minicentral amenaza el futuro de las piscifactorías del Umia

Fecha 31/7/2007 15:00:00 | Tema: Recortes de prensa

La convivencia entre la explotación hidroeléctrica del Umia y las piscifactorías es imposible. Ésta es la denuncia de la empresa Tres Mares, que cuenta con dos granjas dedicadas a la producción de trucha en este curso, donde se están ejecutando las obras para una nueva minicentral eléctrica.

La convivencia entre la explotación hidroeléctrica del Umia y las piscifactorías es imposible. Ésta es la denuncia de la empresa Tres Mares, que cuenta con dos granjas dedicadas a la producción de trucha en este curso, donde se están ejecutando las obras para una nueva minicentral eléctrica. La de Ermida-Laxe es la tercera en un río que hace siete años conformaba una de los pocas riberas fluviales vírgenes de Galicia.
Las nuevas instalaciones se sitúan a tan sólo 150 metros de la piscifactoría Truchas del Umia. Por este motivo, desde 2001, año en que la Xunta aprobó la concesión del proyecto a Técnicos Asociados de Galicia (TAGSA), Tres Mares ha realizado denuncias ante distintas instancias con la intención de paralizar su construcción. La última de ellas, presentada ante la Comisión Europea en 2006. buscaba forzar a Augas de Galicia a revocar la concesión.
La Consellería de Medio Ambiente, de la que depende este organismo, asegura que el proyecto no afecta a la explotación piscícola y no se puede rescindir el contrato con la empresa porque ya estaba en marcha cuando los actuales responsables del departamento llegaron al Gobierno.
Por su parte, la empresa acuícola se remite a los problemas surgidos en 2003 debido a las obras de construcción de la central de Arca-Sebil por parte de la empresa Engasa. Entonces, la turbidez del agua generada por el arrastre de lodos y los cortes de corriente causaron la pérdida de cuarenta toneladas de alevines. Un nuevo desastre de este tipo amenazaría seriamente los 10 puestos de trabajo directos y los noventa indirectos que dependen de esta piscifactoría.
Para documentar su queja ante la Administración autonómica, la empresa está trabajando de forma conjunta con la Universidad de Valladolid en un estudio acerca de los efectos de las centrales hidroeléctricas sobre la fauna acuática. Durante un año se tomarán muestras de forma periódica atendiendo a diversos parámetros como la turbidez, el nivel de oxígeno o las variaciones en el caudal.
No siempre han caído en saco roto las protestas de Tres Mares. En abril de 2002, la Consellería de Medio Ambiente emitió un informe favorable a la introducción de modificaciones en el proyecto de concesión de TAGSA, reduciendo el caudal concesional a 6.500 l/segundo.
Aún así, considerando el caudal del río y la concesión de 1.000 l/segundo de Truchas del Umia, granja propiedad de Tres Mares, los aprovechamientos sólo podrían simultanearse 3 ó 4 meses al año. La piscifactoría denuncia que en el establecimiento de la concesión de caudal a Tagsa se toma como referencia una tabla desde 1940 hasta 1980, sin considerar su desfase y que el volumen de agua actual es mucho menor.
Oposición popular
En esta lucha, la piscifactoría ha encontrado como aliados a ecologistas y vecinos, que desde hace más de una década se han manifestado contra lo que consideran la destrucción de la cuenca. Los afectados sostienen que esta última central, situada en Ermida-Laxe, supondrá costes ecológicos y la destrucción de decenas de molinos, una torre medieval o cascadas de gran valor paisajístico. Además, algunos todavía no han cobrado las cantidades correspondientes por las distintas expropiaciones realizadas en la zona.
La representante de la asociación ecologista Adega, Paloma Férnandez, se indigna ante la palabra «minicentral», un término que no considera adecuado para describir este tipo de instalaciones, que si bien el Ejecutivo autonómico anterior justificó en la necesidad de una mejor gestión del agua en la comarca de O Salnés, para los vecinos ha sido sólo una fuente de problemas.
Aparte de las irregularidades en el suministro en municipios como Caldas de Reis, las explotaciones hidroeléctricas han propiciado la aparición de una plaga de micorcystis, un alga cuya eliminación causa importantes gastos. La ecologista tilda estos proyectos de «obras billonarias» y los define con un término: «chapuza».
http://www.abc.es/20070726/galicia-galicia/nueva-minicentral-amenaza-futuro_200707260251.html





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