La disputada extinción del prehistórico delfín de aleta blanca

Fecha 19/12/2006 8:00:00 | Tema: Recortes de prensa

El cetáceo, sólo vivía en aguas del río Yangtsé, en China. Será el primer cetáceo que desaparece a causa de las actividades humanas, los métodos de pesca ilegales, la excesiva navegación, la contaminación y la construcción de grandes obras eléctricas, han sido los responsables de la agonia de la especie...
Tras 25 millones de años de existencia, el tímido y casi ciego delfín de aleta blanca o 'baiji' agoniza en su hogar, el río Yangtsé. De confirmarse su aparente extinción, sería el primer cetáceo que desaparece a causa de las actividades humanas.
El fracaso de una expedición de expertos chinos y extranjeros a lo largo de 3.400 kilómetros del río en busca de ejemplares del mamífero, del que en los años 80 quedaban 400 ejemplares, ha llevado a gran parte de sus integrantes a anunciar su desaparición funcional.

"Es tiempo de aceptar que el delfín de aleta blanca se ha extinguido y aprender para el futuro. Cometimos un gran error y es importante que no lo hagamos otra vez", afirmó August Pfluger, director del grupo ecologista suizo 'Baiji.org', que patrocinó la expedición.

Según explicó, la misión, formada por 25 de los mejores especialistas de EEUU, Suiza, Japón, Alemania, el Reino Unido y China, y equipado con la más moderna tecnología, no encontró señales de un solo individuo de la especie, uno de los cuatro delfines fluviales del mundo.

"Quizás se nos escaparon uno o dos, pero creo que deberíamos aceptar que el delfín de bandera blanca está funcionalmente extinto", manifestó Pfluger, que lleva 15 años trabajando con la especie.

Sin embargo, Wang Ding, que encabezó la expedición por parte china, quiso guardar un resquicio de esperanza.

"Ha sido una expedición con una planificación estricta, pero de todos modos es una sola expedición. Cada día sólo se trabajaban de ocho a diez horas y además hubo limitaciones para rastrear algunos lugares de aguas profundas. Por eso todavía no es científico hablar de extinción", dijo.

Admitió que el hecho de no encontrar ningún individuo significa que quedan "muy, muy pocos", pero se resistió a darlo por desaparecido, al contrario que la mayoría de expertos foráneos que participaron en la expedición.

Entre ellos Bob Pitman, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EEUU, quien coincidió con Pfluger y consideró "muy difícil que volvamos a ver un delfín de aleta blanca", según declaraciones recogidas por la agencia estatal de noticias 'Xinhua'.

Durante los últimos 20 años, los científicos internacionales y nacionales han disentido en cuanto al mejor modo de conservar la especie.

Los primeros defendían dejar a los supervivientes en su hábitat natural y luchar contra las causas que originaban su merma: el uso de métodos de pesca ilegales, como las descargas eléctricas, el exceso de navegación y la destrucción de su hábitat.

Los expertos chinos, por el contrario, apostaban por trasladar a los ejemplares a lugares más seguros, como la reserva establecida en el islote de Tianezhou, algo que no se hizo por "falta de fondos", según reconoció Wang.

"En 1992 se fundó la reserva y llevamos marsopas negras (otra especie gravemente amenazada). Resultó bastante bien y cada año nacen dos o tres ejemplares. Ahora hay unas 30", dijo Wang.

Sin embargo, Pfluger consideró que el debate es ya "estéril" y se remontó a 1997, cuando su grupo organizó otra expedición en la que se detectaron señales de 13 individuos.

"En ese momento tuvimos todo en nuestras manos para cambiar la situación. Pero la gente lo dio todo por perdido y dijo que no valía la pena hacer nada", apuntó.

Además de los métodos de pesca ilegales, la excesiva navegación, la contaminación y la construcción de grandes obras hidroeléctricas han sido los responsables de la agonía de la especie.

No hay que olvidar que el Yangtsé aloja, entre otras muchas, la descomunal presa de las Tres Gargantas, una obra que ha obligado a reubicar a más de un millón de personas, que se ha cobrado reliquias culturales y que ha contribuido a la peligrosa mengua de especies animales y vegetales.

De confirmarse, la desaparición del 'baiji' sería una triste antesala de la celebración en el 2007 del Año del Delfín, declarado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Pero su ejemplo debería servir, según Pfluger, para darse cuenta del peligro al que se enfrenta el ecosistema que vive en las aguas dulces asiáticas, entre ellas las chinas, y la necesidad de buscar un desarrollo industrial sostenible.

Diario el Mundo




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