El templo del rey salmón

Fecha 17/12/2006 8:00:00 | Tema: Recortes de prensa

La asociación Las Mestas del Narcea es un ejemplo de implicación de los aficionados a la pesca en la conservación del gran recurso salmonero.
La asociación de pescadores Las Mestas del Narcea no sólo se ocupa de pescar. Se encarga de que los ríos tengan piezas que llevarse al anzuelo.
Por ello son un ejemplo de organización de aficionados a esta práctica deportiva concienciados. Las Mestas cuenta en Quintana con la mayor planta de alevinaje de salmón y truchas del Norte de uso no industrial. Gracias a estas instalaciones hacen repoblaciones millonarias de salmón, pero no basta. Alertan de que han de establecerse limitaciones de capturas en el río. De lo contrario no podrán seguir pescando. No habrá salmones.

Ya resulta un repertorio propio de guía turístico relatar que la señorial Casa Consistorial de Pravia se construyó gracias a los ingresos generados, en un sólo año, por el derecho que tenía el concejo a percibir la mitad de los salmones pescados «por cualquier medio»; pero no por manido deja de ser menos efectivo el ejemplo. Demuestra al instante el poderío económico que daba al concejo praviano la pesca de un pez cuyo color es -interesante casualidad- el mismo de los periódicos donde se imprimen hoy las noticias sobre el dinero y su universo.

El salmón tenía el color del dinero. Y aún lo tiene. En 2005 el grupo de desarrollo local del bajo Nalón hizo una encuesta para conocer el impacto económico de la pesca deportiva. El 73 por ciento de los pescadores sale a echar la caña más de 20 días durante la temporada. La mayoría se gasta entre 150 y 300 euros en equipo, otro tanto en permisos y licencias, a lo que hay que añadir otros 300 euros en salidas. Redondeando, andan por 1.000 euros por cabeza. En 2006 se emitieron en el Principado casi 11.000 licencias de pesca de salmón.

Pero no dejemos que los euros impidan ver el río, porque, hoy en día, si hubiera que levantar un nuevo ayuntamiento en Pravia a costa del salmón, no daría ni para los movimientos de tierras. La riqueza del río corre serio peligro de agotarse. Ésa es la severa advertencia que intenta transmitir el praviano Celestino Pérez García, presidente de la sociedad de pescadores Las Mestas del Narcea, que agrupa a unos 2.000 aficionados. «O hacemos una ordenación sostenible de la pesca o no tenemos el futuro garantizado. Ya no estoy hablando de garantizárselo a mis hijos. A lo mejor no me lo estoy garantizando ni a mí mismo cuando llegue a la jubilación. Si analizamos las capturas de las últimas tres décadas, veremos que hay una tendencia bastante clara. Entre 1970 y 1980 se pescaron 31.150 salmones en Asturias, mientras que entre 1990 y el 2000 se pescaron 16.100. Al salmón cada día se lo estamos poniendo más difícil». Cita un conjunto de circunstancias que se alían contra el «rey del río»: desde «la falta de cantidad y calidad de agua en los ríos» al incremento del número de pescadores, dotados de mejores equipos de pesca.

Las Mestas es la sociedad de pescadores que se ha convertido en firme defensora de medidas de limitación de las capturas, como las que se pusieron en marcha ya en la temporada 2006, con la aplicación de cotos parciales, o las previstas para 2007, que establece cupos máximos de captura de salmón por pescador, temporada y día. Celestino Pérez considera que a la vista del proceso de erradicación de la pesca del salmón atlántico en el mar «si todos adoptan medidas proteccionistas, Asturias no puede ser una excepción con sus ríos. Porque en Asturias está el 95 por ciento del salmón de España».

Las Mestas actúa, en esto del salmón, como manda el refrán: «A Dios rogando y con el mazo dando». Es decir, al tiempo que consideran que han de limitarse las capturas para conseguir que se siga pescando en el futuro, también han hecho una destacada apuesta por la repoblación del Narcea con alevines de salmón y trucha.

Ampliación

Esta sociedad de pescadores acaba de realizar en Quintana una ampliación de su planta de alevinaje, «la mayor del norte de España en producción no industrial», comenta Celestino Pérez. Son unas instalaciones que contaron con la aportación económica del plan de desarrollo rural «Proder» del bajo Nalón y ubicadas junto a las instalaciones que tiene en este pueblo praviano la empresa Linpac-Plastics, que se ha sumado al proyecto de la asociación de pescadores de Las Mestas. La planta, que ha supuesto una inversión de medio millón de euros, tiene tras la ampliación una capacidad para producir 3 millones de alevines de salmón y de trucha. No obstante, Las Mestas no llegará a esta cantidad. «La repoblación es efectiva. Este año se capturaron 20 salmones que tenían la aleta adiposa cortada, lo que indicaba que procedían de una repoblación, pero no es la panacea. Es una ayuda, no debe ser la base principal. El río no puede utilizarse como una piscifactoría. De lo contrario, perderíamos la variabilidad genética. Hay que intentar que el río se autoabastezca». La última repoblación consistió en 450.000 alevines de trucha y 1.030.000 de salmón.

Las Mestas utiliza la estación de Quintana como un «aporte vitamínico» del Narcea, pero también aprovecha estas instalaciones para hacer pedagogía sobre la forma que tienen de ver el río y la pesca. Dispone de un aula didáctica por la que pasan una media de 30 colegios al año y donde se exponen diversos paneles. Allí los escolares pueden adentrarse en el daño que han causado sobre el salmón la construcción de presas y embalses; también pueden ver fotografías aéreas de instalaciones extractivas, como el gran agujero de la mina de oro de Belmonte y sus balsas de residuos, a las que los de Las Mestas temen más que a un nublao.

La Nueva España




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