Celebradas las VI Jornnadas de ACPES

Fecha 23/10/2006 8:00:00 | Tema: Noticias de UNIPESCA

Los días 6, 7 y 8 de octubre ha tenido lugar la VI Edición de las Jornadas ACPES de Pesca a Mosca y Conservación de Ecosistemas Acuáticos. Estas Jornadas, organizadas por la Asociación Conservacionista de Pescadores del Sur han tenido lugar en este caso en diversos escenarios del río Guadalquivir, en el entorno de Villanueva del Arzobispo (Jaén).
CELEBRADAS LAS VI JORNADAS ACPES


 



Los días 6, 7 y 8 de octubre ha tenido lugar la VI Edición de las Jornadas ACPES de Pesca a Mosca y Conservación de Ecosistemas Acuáticos. Estas Jornadas, organizadas por la Asociación Conservacionista de Pescadores del Sur han tenido lugar en este caso en diversos escenarios del río Guadalquivir, en el entorno de Villanueva del Arzobispo (Jaén).

Diversas instituciones, tanto públicas como privadas han prestado su colaboración. Entre ellas cabe destacar el Excmo. Ayuntamiento de Villanueva del Arzobispo, la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, el Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, Unicaja y el Club de Pesca Alto Guadalquivir.

ACPES es una Asociación (perteneciente a UNIPESCA) que nace en 2001 con la finalidad de defender, conservar y mejorar los hábitats acuáticos del sur de España y especialmente a la fauna piscícola autóctona a ellos asociada. También defiende una práctica de la pesca recreativa respetuosa con el medio ambiente. Para ello realiza acciones de diferente tipo encaminadas a la protección de nuestros ríos y de denuncia de las múltiples agresiones a las que se ven expuestos.


Esta edición de las Jornadas ha contado con una alta participación de personas venidas de toda Andalucía y del resto de España, todas ellas interesadas, más allá de la pesca, por la conservación de nuestros ríos.




               
Tal vez la actividad más destacable de estas Jornadas fue la mesa redonda sobre el apasionante y desconocido tema de la gestión de la introgresión genética. Es ciertamente estimulante la asistencia de un centenar de personas –en su mayoría pescadores- a una sesión de estas características.


Las actividades más centradas en la pesca tuvieron una triple vertiente: Una sesión de diferentes técnicas de montaje de moscas con varios monitores coordinados por Manuel Romero Álvarez; diversas actividades de lance coordinadas por Antonio Lloreda Cruz, organizadas en pequeños grupos de “principiantes” e “iniciados”, con su correspondiente monitor (lances de presentación, técnicas de pesca con ninfa); y, finalmente, prácticas de pesca guiada con monitor. Todas estas actividades se desarrollaron en los cotos de Puente Ortega y Sillero.





El río Guadalquivir, en esta zona que se encuentra bajo el “embalse del Tranco de Beas”,  presenta algunas decenas de kilómetros con unas inmejorables condiciones para la práctica de la pesca, en el entorno de un valle profundo con bellos paisajes. La población de trucha común está en franca recuperación, encontrándose en la actualidad en unos niveles de densidad y pirámide poblacional aceptables. A esto colabora su régimen de coto de pesca sin muerte. Puente Ortega fue uno de los primeros escenarios de estas características ya en los años 90. Hoy esta medida de conservación de la especie se ha generalizado en toda Andalucía, como forma de compatibilizar la pesca con la conservación de las preciosas y escasas poblaciones de esta especie.


Muy interesante fue la mesa redonda que se realizó sobre el tema de “Conservación ictiofauna autóctona y su gestión en Andalucía: La Gestión de la Introgresión Genética”, que contó con la presencia de los expertos y técnicos más relevantes en este campo.



               

El Profesor Carlos Fernández Delgado (Profesor Titular de la Universidad de Córdoba) nos hizo partícipes de algunos de los estudios relacionados con la ictiofauna autóctona y realizó un certero análisis de las causas y consecuencias de su notable declive. Según el Profesor Fernández Delgado, el 80 % de las especies piscícolas autóctonas están incluidas en las 3 categorías UINC de riesgo de extinción (peligro crítico, peligro o amenazada), lo cual supone por sí mismo un signo de degradación de los medios acuáticos. Señala que contamos con auténticas y únicas joyas de la naturaleza que merecen a toda costa ser conservadas. Las causas de esta progresiva degradación se sitúan en palabras del Profesor Fernández Delgado en: La destrucción de segmentos de río (agricultura, embalses,…); la fragmentación que aísla unas zonas de río de otras (ingentes cantidades de muros, azudes,… muchos de ellos en desuso); y, finalmente la degradación. A estas tres causas principales, habría que añadir otra no menos importante que consiste en la introducción de especies invasoras. Estas especies son, según explicó, la segunda causa de pérdida de biodiversidad a nivel mundial.


Como medidas de recuperación considera esencial un plan de permeabilización o eliminación de barreras en Andalucía. En este sentido informó que se van a retirar por primera vez en Andalucía 8 obstáculos en el río Guadiamar, y cree necesario que se proceda a permeabilizar urgentemente las presas de Alcalá del Río y de Cantillana, por su escasa utilidad en relación con el enorme daño ambiental que producen.

Finalmente anuncio la pronta construcción de un centro de cría de ciprínidos autóctonos en Córdoba.




Don Francisco Martínez Fernández, (Ingeniero de Montes y técnico del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas) Realizó un inmejorable análisis de la gestión de pesca en este entorno natural. En su opinión la gestión de la pesca debe estar presidida por una base científica para no cometer errores irreparables, como ha sucedido en el pasado, en clara alusión a las prácticas de repoblaciones con truchas de diversa procedencia en los ríos españoles.

Con respecto a la introgresión genética de la trucha común (contaminación genética producida por hibridación de las poblaciones de truchas autóctonas con ejemplares no autóctonos), comentó que, cuando se puso de moda, prácticamente no quedó ningún río ni arroyo sin repoblar con truchas y huevos centroeuropeos. Comentó que, a pesar de ello, el grado de introgresión varía enormemente dentro de un mismo río. Al parecer, según los últimos estudios de los que se dispone, la mera interrupción de esas repoblaciones propicia la reducción de forma natural del porcentaje de introgresión al cabo de 10 ó 15 años, gracias a la menor adaptabilidad de esas poblaciones alóctonas e híbridas. El ponente propugnó como medida más eficaz para paliar este problema la mera interrupción de cualquier tipo de repoblación o introducción. A este respecto señaló que las repoblaciones con truchas no autóctonas, aunque sean tratadas para que resulten estériles (lo que no se garantiza por completo), es siempre un riesgo. La cría en piscifactorías con truchas autóctonas es muy difícil, con pobres resultados (5-10%) y si se seleccionan reproductores que den mejor resultado de cría y se repuebla con ellas, se está favoreciendo la pobreza genética. En su opinión se debe apostar por mejorar las condiciones del río  y propiciar que las poblaciones se recuperen solas; recurriendo a otro tipo de actuaciones solo cuando sea estrictamente necesario y en zonas donde no haya otra alternativa.


Don José Ambrosio González Carmona, (Técnico de EGMASA y Doctor en Biología), es partidario de mejorar los hábitats fluviales y detener las repoblaciones con genotipos no autóctonos, lo que favorecería la contraselección natural con el paso del tiempo (reducción de la introgresión), aunque esta mejora no se da en todos los casos para lo cual señala dos posibles soluciones: En primer lugar, el descaste genotipos alóctonos  (individualizado, caro y difícil); y, en segundo lugar, aportar mayor número de individuos con genotipo autóctono para aumentar su porcentaje, favoreciendo así la contraselección natural. Para esta segunda opción sería necesario un programa de cría en cautividad, con garantías (incluidas las genéticas y sanitarias), para no cometer errores. Por este método se producirían pequeñas cantidades de individuos para ayudar a poblaciones con mucha introgesión genética o a poblaciones con pocos ejemplares genéticamente puros pero con el evidente riesgo de endogamia y, por tanto en gran peligro de desaparecer. No obstante, señaló que estos reforzamientos no deben ser considerados como la única vía para solucionar el problema sino que son una medida más dentro de un complejo programa en el que lo esencial, como señalan el resto de ponentes, es el trabajo de recuperación y mejora del hábitat de la trucha común, y en especial los referidos a garantizar caudales suficientes y eliminar obstáculos que impidan el encuentro de poblaciones autóctonas con la necesaria diversidad genética.


Don Borja Nevot  Sanz (Técnico de la Consejería de Medio Ambiente, Director de los Programas de Conservación del Cangrejo de río Autóctono y de la Trucha Común en Andalucía), vino a insistir en la idea de que en la recuperación de una especie amenazada no cabe una única estrategia sino resulta imprescindible diversificar las herramientas, porque las amenazas son diversas. Los problemas de la conservación de la trucha común son, en su opinión, de tres tipos: de gestión de las poblaciones, de conservación (introgresión, edades, densidad, …) y de conservación de hábitats, debiendo actuarse de forma diversa para atajar estos distintos problemas.


Este técnico informó del proceso de elaboración de varios estudios como el Censo Andaluz de Pesca y el Mapa Genético de Andalucía, ambos incluidos en el Programa de Recuperación de la Trucha Común e instrumentos esenciales para adoptar las estrategias de recuperación y los planes de futuro. El Sr. Nevot apostó decididamente por trabajar en la mejora de hábitats y señaló que existe un plan de trabajo para hacer un plano real de todos y cada uno de los tramos trucheros de Andalucía detectando e individualizando los problemas que afecten a cada tramo (destrucción de riveras, captaciones, obstáculos, vertidos, etc); con todo ello se proyectarán actuaciones para restaurar cada uno de los tramos.

Como máximo responsable del futuro centro de cría y reproducción de trucha común, quiso hacer especial hincapié en que no se trataba de un centro de producción masiva de truchas comunes autóctonas, sino más bien de un laboratorio donde investigar y tratar de obtener y conservar ejemplares genéticamente puros de esta y otras especies autóctonas. Señalo en este mismo sentido que la instalación no está diseñada para la reintroducción masiva de ejemplares sino, principalmente para tratara de reintroducir la trucha común en aquellos lugares la especie ha sido definitivamente extinta; y, en segundo lugar y de forma muy limitada,  actuar sobre poblaciones con un alto grado de introgresión y en claro declive, reforzándolo con individuos genéticamente puros y con genotipo  de ese río y, si no fuera posible, con genotipo lo mas cercano.

               

Durante el turno del coloquio la mayor parte de las preguntas mostraron su preocupación porque la Administración demuestre y mantenga el interés por la conservación y mejora de los ecosistemas fluviales y las especies autóctonas, más allá de la mera elaboración de estudios e informes, pasando de la información técnica a la toma de decisiones políticas y la dotación de los medios necesarios para convertir esos planes en realidades constatables a pie de río. Algunos mostraron su escepticismo en torno a los “refuerzos” con ejemplares obtenidos de piscicultura, y su preocupación por temas como la existencia de piscifactorías de trucha arco iris en Parques Naturales en contra de su normativa; y por la falta de esfuerzos en conservación de los ríos (“sin agua no hay ríos”), y de campañas de concienciación de la población.


Tal vez el mejor resumen de la mesa redonda podría ser que la enfermedad de nuestras poblaciones de trucha están siendo perfectamente descritas y detectadas en todos sus síntomas, y que lo que ahora resta es aplicar los tratamientos establecidos con criterios técnicos y científicos que se deben centrar, sobre todo, en la recuperación de hábitats y en la consecución de lo que el Prof. Fernández Delgado denominó el “continuo fluvial”.


Además, y como el mejor colofón de todo esto, las Jornadas han sido un buen lugar de encuentro, de convivencia, de participación e intercambio de preocupaciones, ideas, esperanzas e ilusiones de los que en cierta forma se sienten cerca de nuestras aguas y ríos.


Francisco Carmona

Dpto. Comunicación ACPES




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