Sella, regreso al pasado

Fecha 28/5/2009 8:40:00 | Tema: Recortes de prensa

Pescadores y empresarios de turismo fluvial apoyan el espíritu del plan de restauración ambiental del río, aunque reclaman mejoras


Todo por el Sella. Empresarios de turismo fluvial y pescadores, colectivos enfrentados desde hace más de diez años por el uso del río, están de acuerdo, aun con matices, con el espíritu del ambicioso proyecto de restauración ambiental del Sella, diseñado por la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC). Eso sí, unos y otros creen que el documento es mejorable. Todos quieren que el Sella recupere su juventud perdida y que vuelva a ser el río que fue: limpio, puro y libre de barreras artificiales. En lo que difieren es en el camino a seguir.

El secretario de la Sociedad de Pescadores «El Esmerillón», Juan José Peruyero, mostró su total aprobación a las medidas pensadas para mejorar el río, pero fue muy crítico con la ausencia de representantes de la Consejería de Medio Ambiente, el pasado martes, en Arriondas, en la presentación del proyecto. «Apoyaremos todo lo que sea cuidar y conservar el río», pero «hay cuestiones que no están claras en materia de regulación, y nadie de Medio Ambiente estuvo para despejar nuestras dudas», señaló Peruyero, quien añadió que la problemática de la convivencia de las diferentes actividades en el Sella deriva de la «dejadez de funciones, tanto por parte de la Confederación como del Principado».

«El Esmerillón» respalda la identificación de las canoas de turismo activo con matrículas, una medida que el colectivo solicita desde 1990. Destacó que «una canoa no es problema, pero mil son incompatibles con la pesca». Además, los empresarios turísticos «no respetan los horarios» y «no tenemos un reglamento al que ajustarnos para denunciar este tipo de situaciones. Nuestro deporte, en cambio, sí está regularizado», destacó Peruyero. Los pescadores ya tienen claras algunas sugerencias al proyecto de CHC. El documento plantea crear dos refugios para pescadores. Según «El Esmerillón», hacen falta muchos más. «Llevamos años pidiéndolos, pero por lo menos 16 o 18. Con dos no tenemos ni para empezar», indicó Peruyero.

El encanto del Sella

RAMÓN DÍAZ A la Confederación Hidrográfica del Cantábrico se le ha puesto en la nariz restaurar el río Sella. Está muy bien; o, mejor dicho, ya era hora. Ojalá que el proyecto definitivo sirva para mejorar el cauce y su entorno, y no sea una mera excusa para hormigonar el entorno del río más importante de la comarca, que ya se sabe que a la mayoría de los políticos les gusta más el cemento que a un tonto un caramelo de fresa. No parece el caso de Jorge Marquínez, un hombre que hace tiempo estuvo muy cerca -o quizá dentro- del movimiento ecologista. Eso sí, será imposible recuperar todo el encanto de un río que hace unas décadas aún ofrecía parajes espectaculares, emocionantes, inolvidables, como aquel Golondrosu cangués de los años setenta del siglo pasado -inigualable en días de niebla y orbayu-, o el entorno del parragués Bode y el riosellano Santianes. Que sea para bien, que el Sella se cure de sus heridas. Y, puestos a pedir, que el tren de Alta Velocidad (AVE) no acabe de fastidiar el río, cuando llegue arrasándolo todo.

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