La construcción junto a los cauces de los ríos multiplica el peligro de inundaciones en Asturias

Fecha 11/4/2008 8:20:00 | Tema: Recortes de prensa

Asturias vive el debate del agua. Mientras la Confederación advierte de que las viviendas cercanas a los cauces de los ríos están en permanente riesgo de inundación, el Principado habla de construir una gran presa -Caleao- que garantice el abastecimiento.
Asturias es vulnerable al agua. La región cuenta con más de 4.000 agrupaciones de viviendas asentadas en áreas «inundables» que podrían sufrir efectos devastadores en caso de producirse grandes riadas. El presidente de la Confederación Hidrográfica del Norte, Jorge Marquínez, advirtió ayer, en declaraciones a LA NUEVA ESPAÑA, de que Asturias tiene un serio problema con la gestión del ámbito que conforma el agua. Desde la década de los años 70 del siglo pasado los daños por avenidas son cada vez mayores, debido, principalmente, según Marquínez, a la tendencia de los ciudadanos a implantar en las riberas de los ríos bienes de gran valor (viviendas, industrias...).
Este hecho, según el máximo responsable de la Confederación, está dificultando la labor del organismo que dirige, que se está viendo obligado, mediante obra civil, a realizar un grandísimo esfuerzo para evitar los posibles efectos negativos del agua.
Esta situación de alerta choca frontalmente con el déficit en el abastecimiento que arrastra el área central de la región en los últimos años. La Confederación ha vuelto a poner de manifiesto que las grandes ciudades de Asturias no tienen garantizado suministro, a pesar del excedente de agua existente. El sistema de abastecimiento de la región toma agua de caudales circulantes, es decir, de los ríos, lo que, unido al progresivo aumento en el consumo -de un 5 por ciento al año- ha puesto en la cuerda floja a todo el sistema, con el proyecto de la presa de Caleao siempre presente.
A pesar de que en condiciones normales el suministro de agua está garantizado, la Confederación Hidrográfica del Norte va más allá y advierte de que hay que pensar en el futuro, en un plazo mínimo de 25 años. «Si queremos preservar los caudales ambientales, al final de cada verano no deberíamos tocar los ríos, y lo estamos haciendo. Le quitamos agua necesaria para su propia regeneración ambiental», aseguró Marquínez. Al margen de Caleao, también existen otras alternativas, aunque el máximo responsable de Confederación Hidrográfica no las considera viables.
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