Salmones a orillas de la obra

Fecha 4/4/2008 8:10:00 | Tema: Recortes de prensa

Decenas de pescadores prueban suerte desde el domingo en busca del primer salmón del Bidasoa. De momento, se resiste y, mientras, los aficionados conviven con las obras de la N-121 y con las voladuras: ayer, la primera de la temporada


CAÑA, anzuelo, buenas botas y muchas dosis de paciencia. Es la única receta de los veteranos pescadores apostados desde el domingo a orillas del Bidasoa. Ese día se abrió la temporada de pesca y muchos esperaban que el Lehenbiziko, el primer salmón, picara en las primeras horas. Se confundieron. Contra todo pronóstico, se resiste.

La temporada del salmón en el Bidasoa es este año peculiar porque convive con las cercanas obras de la carretera N-121. La vía discurre en su mayor tramo paralela al río y los pescadores se acomodan como pueden al devenir de los trabajos. De momento, han visto mermado su campo de acción y no pueden pescar en Las Nazas, uno de los mejores pozos de los 2,5 kilómetros salmoneros entre Bera y Endarlatza. Así que todos se concentran en el Pozo de los Cincuenta, junto a la muga con Guipúzcoa. Ayer vivieron la primera voladura en el río. No fueron desalojados porque sólo hubo una detonación y fue a más de 400 metros. Un operario de la empresa adjudicataria se acercó hasta el pozo para explicarles cómo discurriría la deflagración y las precauciones necesarias; también les informó del plan previsto para la próxima semana. Los pescadores asumen el inconveniente. "Lo primero es la seguridad", opina en irundarra Nicasio Altuna Olazabal, de 68 años. "Aquí mismo cayeron el otro día un montón de piedras, no de la voladura, pero sí por efecto de ella, lo lógico es irse mientras duren", considera el beratarra José Mari Gainza Elgorriaga, de 77 años, buen conocedor de la zona. Además, el representante de la empresa les recordó que, si bien el cierre total por explosiones dura unos veinte minutos, es posible que la calzada esté más tiempo cortada por caída de piedras. Así que muchos optaron por retirarse a casa a comer y otros, como acostumbran, almorzaron en la misma orilla, en cuadrilla. El ambiente es cordial. Todos se conocen. "El domingo había unas 50 personas, nunca habíamos visto tanta gente aquí, pero de diario estamos unos veinte", apuntaba José Esteban Telletxea Mindegia, lesakarra de 76 años. Él sabe bien que deben tener paciencia. En los últimos años ha sacado dos veces el primer salmón, una de ellas en 1998. Fue un 14 de abril. Pero aún hubo otro más tardano: en 2004, Eduardo Uranga Calvo lo capturó el 29 de abril, un mes y una semana después de la apertura. "Eran años de estiaje, con poca agua. Estos días ocurre lo contrario, pero nunca se sabe. Es una lotería. Ya han picado cinco pero todos han escapado", resumía.
Diario de Navarra




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