Los cormoranes acaban con el coto sin muerte, denuncian los pescadores

Fecha 16/3/2006 16:00:00 | Tema: Recortes de prensa

Los aficionados señalan que la proliferación de estas aves ha esquilmado las truchas en el Caudal.
El presidente de la Real Asociación Asturiana de Pesca, Delfín Puente, ha advertido de que la proliferación de cormoranes está haciendo desaparecer de forma alarmante el número de truchas en el río Caudal.
Puente exige que las administraciones tomen cartas en el asunto y que, de manera urgente, lleven a cabo actuaciones de control de estas aves para evitar que el otrora prestigioso coto de Mieres siga corriendo riesgo de quedar totalmente esquilmado.

El coto de pesca sin muerte del río Caudal ha pasado en una década de ser considerado por los especialistas como uno de los más ricos enclaves piscícolas de Europa a convertirse en un «pozo seco» de poca utilidad para los aficionados a esta actividad deportiva. La proliferación de aves acuáticas en el entorno de este cauce, especialmente de cormoranes, ha hecho descender alarmantemente el número de truchas. La Real Asociación Asturiana de Pesca Fluvial considera que el coto mierense está totalmente esquilmado. El presidente de esta entidad, Delfín Puente, defiende la necesidad de que las administraciones públicas tomen algún tipo de medida para mantener controlada la población de aves.

Mieres vivió durante décadas alejada de un río que acabó oscurecido por el carbón y desprovisto de cualquier atisbo de vida. No obstante, las labores de encauzamiento y limpieza permitieron que en 1996 el tramo del Caudal que discurre junto a la ciudad de Mieres estuviera repleto de truchas de buen tamaño. En 1997, la Administración tomó la decisión de abrir a la pesca la mayoría de la zona repoblada. Ocho kilómetros se dejaron como coto sin muerte (permitiendo la pesca sólo a diez pescadores al día y siendo obligatorio devolver al agua las truchas pescadas), quedando bajo el coto un tramo libre de pesca, sin limitación en el número de pescadores y estando permitido a cada pescador conservar el que los aficionados consideraron «poco razonable cupo de doce truchas mayores de diecinueve centímetros».

Las medidas adoptadas para proteger el río Caudal han resultado estériles. El espectacular aumento del número de cormoranes ha terminado por desplazar a los pescadores: «Cada uno de estos animales necesita en torno a medio kilo de pescado al día y han acabado con todas las truchas», apuntan los responsables de la Real Asociación Asturiana de Pesca Fluvial. El coto de la ciudad de Mieres ha perdido la mayor parte de su atractivo: «En su momento fue un paraíso que llegó ser conocido por los profesionales toda España, ahora está en una situación muy delicada», apuntó Delfín Puente.

Regreso del salmón

Paradójicamente, mientras la trucha desaparece poco a poco del río Caudal, los pescadores reivindican el regreso del salmón. El presidente de North Atlantic Salmon Fund, Orri Vigfusson, visitó recientemente el coto de pesca «sin muerte» del Caudal, que definió como un auténtico santuario para los pescadores.

Considerado por muchos el mayor defensor mundial del salmón, este filántropo islandés asegura que en estos momentos es totalmente factible la vuelta del salmón a las zonas altas de Lena y Aller. A su juicio, los escollos son perfectamente salvables, empezando por el mal funcionamiento de las escalas habilitadas en el río, especialmente la de la presa de El Furacón, en Trubia. Mientras, las truchas se baten en retirada.






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