Conectar |  ¡Regístrate!
Menú
Pueblo pescador

Ver Pueblo pescador en un mapa más grande
UNIPESCA
Noticias por temas
Mapa de los problemas de los ríos españoles

Ver Problemas en los ríos en un mapa más grande

Al día con UNIPESCA
Recortes de prensa : La delicada freza de la trucha
el 23/12/2006 8:00:00

El aumento de la temperatura del agua de los ríos pirenaicos ha retrasado la época de desove en algunos ejemplares.

Cuando el invierno habita las montañas y extiende su manto blanco por sus laderas, convirtiendo en inerte todo lo que meses antes rebosaba vida, un contestario salmónido se empeña en llenar de vida las cabeceras de los ríos. La llegada del frío coincide con la época de la freza de la trucha. Centenares, miles de huevas se amontonan en pequeños recodos de estas frías y oxigenadas aguas que serán los futuros alevines, llamados a perpetuar la especie en los cauces aragoneses. Sin embargo, este delicado germen de vida está demasiado expuesto a peligros externos y a los caprichos del clima. Durante esta campaña, la tensa espera en la llegada del frío también ha afectado a las truchas y muchas de ellas han aplazado el remonte de los ríos para desovar hasta que la temperatura del agua ha rebajado sus grados. Sin embargo, otras ya comenzaron su época de freza. A las más adelantadas, las riadas producidas en las últimas semanas habrá hecho perder mucha de su descendencia.

Los animales miden sus comportamientos estacionarios por las condiciones ambientales en las que se mueven, así las truchas suben río arriba, hacia las cabeceras, cuando la temperatura de las aguas descienden. Este año, la temperatura ambiente, muy superior en los meses otoñales a lo normal y, sobre todo, "la mayor cantidad de horas de insolación ha hecho mantener el agua a una temperatura inusual, lo que ha propiciado que el desove se realice en un periodo más tardío", señala José Andrés Sánchez Fenero, pescador jacetano del Club Mayencos. Este hecho ha propiciado que muchas truchas no hubiesen iniciado el periodo de freza en el momento de iniciarse las crecidas en algunos ríos altoaragoneses. Por el contrario, "a las que ya han frezado sí les ha perjudicado. Muchos tramos de algunos ríos se han tapado con grava y si ha coincidido que allí había huevas de trucha, ya podemos darlas por perdidas", explica Sánchez Fenero. Las crecidas de caudal son normales en el mes de noviembre, pero no así unas riadas como las producidas este otoño, aunque como consuelo, no es el peor momento para que sucedan. "Otra cosa hubiera sido que acontecieran en febrero, cuando los alevines acaban de salir de los huevos. Esa pérdida sí puede tener verdaderas consecuencias en la población futura de truchas de nuestros ríos", aclara el pescador jaqués.
Perpetuar la especie

Normalmente, la freza de este salmónido en el Pirineo aragonés tienen su punto culminante entre mediados de noviembre, "aunque algunas ya lo realizan a finales de octubre", y la segunda mitad de diciembre, pero se puede alargar hasta el mes de enero. La trucha suele poner entre 1.000 y 2.000 huevos por cada kilogramo de peso cuando la temperatura del agua oscila entre los cinco y los diez grados. Recodos de las cabeceras de los ríos, con aguas más frías y oxigenadas, son sus lugares preferidos. Las hembras excavan con la aleta ventral nidos de 20 ó 30 centímetros y allí depositan las huevas. Posteriormente, les toca el turno a los machos, que fecundan los huevos. A partir de ahí, el periodo de incubación oscila entre los 60 días y los cuatro meses, también dependiente de la temperatura del agua. La pérdida de huevas que no alcanzan el estatus de alevines llega a ser muy elevado. Si sólo tenemos en cuenta las causas naturales, harían falta 800 huevos para lograr sacar adelante una pareja adulta.

Pero las huevas y los alevines no sólo son amenazados por causas naturales ordinarias o extraordinarias, como las crecidas de los caudales o las altas temperaturas, si no que hay otras de carácter externo que les hacen desaparecer. Los cada vez más numerosos cormoranes ven en las huevas un exquisito manjar con que alimentarse, sobre todo en el invierno cuando el alimento escasea más. Además, su sólo presencia estresa a las truchas y les impide realizar la freza con normalidad. Además, "el aumento de la salinidad de los ríos en sus zonas altas, producto de la mayor cantidad de sal que se extiende por las carreteras que conducen a las pistas de esquí, genera una contaminación del agua que repercute en las truchas", plantea Sánchez Fenero.Con todas esas amenazas tiene que luchar este salmónido que puebla las aguas de los ríos de montaña aragoneses, aunque cada año en menor cantidad. "Los daños de una mala época de freza no son visibles hasta dos años después, cuando los alevines han crecido. Sin embargo sí se puede afirmar que en los últimos veinte años han descendido tanto el número de truchas como su tamaño. Cada vez es más complicado encontrar ejemplares de más de 35 centímetros, que son además los que aseguran una reproducción de calidad", resume.

Versión imprimible Enviar a un amigo Crea un documento PDF con el artículo


Otros artículos
6/10/2014 13:19:00 - Los pescadores mantienen limpio el tramo urbano del río Riosa
6/10/2014 13:17:43 - DGA repuebla por primera vez con truchas autóctonas el río Guadalaviar
6/10/2014 13:16:47 - Una pesca de 10 toneladas de basura
6/10/2014 13:10:29 - app para evaluar el estado ecológico de un río
20/8/2014 9:37:31 - Colectivos de pescadores piden más vigilancia en los ríos para acotar el furtivismo del salmón